Una sombra recorre las calles de la Ciudad de los Dioses. Se mueve con sigilo entre las sombras, evitando quedar bajo la luz de la luna que ilumina la blanca ciudad. Para frente a la puerta de una alta torre que refleja todos los colores del arcoiris, uno de los pocos edificios que no son blancos en la ciudad.
La figura golpea la puerta suavemente y esta se abre al tercer toque, pero sólo al oír una voz que le da permiso para entrar, penetra en el interior. La puerta se cierra tras ella. La entrada está tan sólo iluminada por cuatro candelabros que dan a la estancia un aspecto un tanto siniestro. La figura se quita la capucha, dejando ver su abundante cabello negro que le cae sobre los hombros. En ese momento oye una voz a sus espaldas.
- Te esperaba
La figura se gira dejando ver sus rasgos a la luz de las velas. Físicamente es apenas una niña, de unos nueve o diez años, pero sus ojos, negros como el carbón, reflejan la multitud de años vividos. Frente a ella está la persona que ha hablado. Es un hombre de unos cincuenta años, pero, como ella, ha vivido mucho más de lo que aparenta. Tiene los cabellos color plata, igual que sus ojos, y su barba de tres días le da un aspecto grave. Viste una túnica color gris llena de bolsillos.
- Lo se, vengo en busca de tu consejo, Enzo.
- Sígueme.
Conduce a la diosa escaleras arriba, hasta una habitación más iluminada y la hace sentarse tras una mesa color caoba.
- Y bien, ¿qué trae a la Diosa de la Muerte a mi casa?
- Lo sabes perfectamente, Enzo, nada escapa a tu ojo mágico.
- Lo sabes perfectamente, Enzo, nada escapa a tu ojo mágico.
- Quieres parar la pelea entre Lune y Solna. - el Dios de la Magia se ríe- Es extraño, siempre pensé que te gustaba la muerte.
- Yo soy la Muerte, Enzo, pero al contrario de lo que piensan los humanos mi cometido es guiar a las almas perdidas. No me importa que Lune y Solna se peleen entre ellos, el problema es que arrastran a sus reinos a los conflictos. No doy a basto, hay demasiada muerte, demasiada destrucción.
- Lo se, Kandra, y yo también creo que hay que parar esta pelea sin sentido. Te ayudare.
- Lo se, Kandra, y yo también creo que hay que parar esta pelea sin sentido. Te ayudare.
Hasta aquí la 1ª parte. Seguiré subiendo más para que me deis vuestra opinión.
Uno, YA ERA HORA!
ResponderEliminarDos, es geniaal. La muerte que no da a basto, me ha encantado jajaja :P